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IDEARIO

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FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN ADVENTISTA

1- En lo antropológico:

El hombre es un ser creado por Dios a su imagen y semejanza. En el momento de la creación, el hombre recibió el sello de Dios que lo hizo una persona con las siguientes dimensiones: física, mental, espiritual y social; con las características de un ser individual, singular, indivisible, social y libre, provisto de voluntad y responsabilidad.

El hombre es un ser potencial, histórico-temporal y en devenir; es un ser personal, abierto a la comunicación; está dotado de naturaleza intelectual con facultades de discernimiento.

La educación adventista se da en una realidad particular, el hombre caído con una perfección perdida, pero es un ser con posibilidades de religación con Dios a través de su gracia. Este proceso se da como una transformación cualitativa de cada una de las dimensiones que constituyen la integridad del ser humano.

Por lo tanto, educar y redimir son una misma realidad, constituyéndose en propósito y misión de la Iglesia Adventista para con sus instituciones educativas.

2- En lo epistemológico:

Para la educación adventista, la Biblia es la fuente más importante del conocimiento y la autoridad epistemológica fundamental.

Las nociones que los cristianos tienen de sí mismos, de la realidad, del universo y de Dios están presentadas en las Sagradas Escrituras como revelación y son aceptadas como verdaderas.

El hombre no crea ni genera verdad, sino que descubre la verdad que ya existe. El es capaz de pensar, reflexionar, y razonar de causa a efecto y desarrollar el pensamiento abstracto; es por esto que consideramos que la razón es otra fuente epistemológica, sin embargo, la razón es un agente insuficiente para alcanzar la verdad.

La educación adventista acepta la revelación como la fuente básica de la autoridad y ubica a la Biblia en el corazón de la educación, ya que provee el marco en el cual se evalúan todas las disciplinas. Particularmente impacta sobre el currículo, ya que la revelación bíblica provee el fundamento y el contexto para todas las disciplinas en el currículo y del mismo modo influye en la selección y utilización de las metodologías.

3- En lo axiológico:

La visión de la realidad y de la verdad nos conduce a la concepción de los valores. Los principios axiológicos están basados en la revelación, la Biblia.

Lo ético se fundamenta en el carácter de Dios: Dios es amor y justicia, características que se hallan expresadas en los Diez Mandamientos. Este fundamento ético nos marca un camino en las relaciones del hombre con Dios y del hombre con los otros hombres. Al crearnos Dios con libre albedrío somos capaces de tomar decisiones morales, haciendo que nuestros actos puedan ser buenos o malos de acuerdo con la Ley Moral.

Finalmente, la función de la ética cristiana, es redentiva. Estas consideraciones éticas y morales serán la base para la selección de las metodologías, la disciplina y la relación docente-alumno.

Lo estético tiene como valor lo bello. Dios, al crear el mundo lo hizo bello, esto sugiere que la educación tiene una implicancia estética. La educación adventista deberá ayudar a los alumnos a ser conscientes del rol de la estética en la vida diaria y en la cultura.

4- En lo teleológico:

Deben considerarse dos momentos en la existencia del hombre, un momento cuando el hombre poseía una naturaleza perfecta y en ese momento la educación tenía un carácter y una finalidad diferente de la que existe hoy día. Y un segundo momento que está señalado por la introducción del pecado, generando en el ser humano un proceso de deterioro de la imagen de Dios (que es su carácter), que se halla casi borrada de la naturaleza humana. El fin último de la educación cristiana adventista es restablecer en el hombre la imagen del Creador, mediante la intervención divina, proceso que comienza en esta vida y termina en la venidera.

5- En lo pragmático:

La excelencia, como el esfuerzo puesto al servicio de la búsqueda de la superación espiritual, moral, intelectual y física del individuo.

El servicio como la proyección del hombre más allá de sí mismo motivado por el amor que proviene de Dios, en una respuesta de amor a Dios y al prójimo.

La formación de la persona como un todo para que pueda ser un actor responsable, creador y hacedor de una mejor calidad de vida para él y sus semejantes.

La iglesia encuentra una inseparable relación entre educación y vida. “Educarse es vivir y vivir es educarse”. Siendo que la educación significa cambios y experiencias en lo físico, intelectual, espiritual y social; las influencias del medio tienen una importancia relevante en ese proceso. Es por eso que las fuentes indicadas por el cielo para la verdadera educación se encuentran en el estudio de la Biblia, el trabajo útil, el estudio de la naturaleza y las vicisitudes de la vida.

La educación es un concepto sumamente amplio y señala una realidad compleja. Son muchas las influencias que ejercen una acción educadora sobre la persona, pero la más importante y duradera para bien o para mal, es la que se recibe en el hogar. Existe entonces una verdadera educación y una falsa educación, con las consabidas influencias y resultado en la formación del individuo.

Publicado el 2017-03-10 12:56:46 por Instituto Mendoza